Sor Clara, una de las Hijas de la Caridad, destaca que la Cocina Económica no solo sirve alimentos, sino que también «trabaja para erradicar la pobreza». Sin embargo, la institución enfrenta retos cada vez mayores debido a la falta de recursos y el aumento en la demanda de servicios. Los recortes en programas de ayuda y la disminución de donaciones están dejando las despensas vacías, obligando a la institución a hacer pedidos semanales ajustados a las necesidades más inmediatas.
Como parte de la campaña, María ha iniciado una recogida de alimentos y productos de aseo en sus tiendas, ofreciendo descuentos del 15% a quienes participen en la iniciativa y adquieran alguno de los productos en tienda. Además, proporcionan información sobre las necesidades de la Cocina Económica para que más personas puedan involucrarse. Este gesto de unión busca recordar a la sociedad la importancia de contribuir de manera constante, no solo en festividades.
La Cocina Económica mantiene una postura clara respecto a la mendicidad: consideran que, aunque en muchos casos sea la única opción de subsistencia, esta práctica no dignifica a la persona. Sor Clara, representante de la institución, subraya que su misión va más allá de ofrecer comida o abrigo; buscan brindar herramientas de reintegración que permitan a las personas salir de la pasividad de la calle y entrar en una vida activa. «La mendicidad no dignifica a la persona; nuestro objetivo es que todos tengan oportunidades para ser independientes y encontrar trabajo, promoviendo así su desarrollo humano,» enfatiza.

La Cocina Económica recibe ayuda del Concello de Santiago y la Xunta de Galicia, aunque gran parte de sus ingresos, un 65%, proviene de donaciones de empresas y ciudadanos particulares. Javier Brage, administrador de la institución, agradece especialmente a los comercios que han incluido a la Cocina Económica en su campaña. «El esfuerzo conjunto es vital para seguir adelante y ofrecer una oportunidad de integración a quienes más lo necesitan», comenta.