Desde sus humildes comienzos en 1924 como La Escuela de Los Hermanos, y popularmente conocido como la «universidad de los pobres», el Colegio de La Inmaculada ha sido un pilar en la educación santiaguesa. Inicialmente, era un centro masculino dedicado principalmente a enseñar a los niños a leer, escribir, las matemáticas y prepararlos para diversas ocupaciones, distanciándose así de ser un centro elitista.
A pesar de sus modestos orígenes, el colegio ha sido una cuna de destacados profesionales que han dejado una marca indeleble en sus respectivos campos. Entre los distinguidos exalumnos se encuentran el catedrático de medicina y cirugía, así como presidente de la Real Academia de Medicina, José Carro Otero, el eminente cardiólogo Alfonso Castro Beiras, el aclamado dramaturgo Roberto Vidal Bolaño, al que se le dedicó el Día das Letras Galegas en 2013, el erudito sacerdote, historiador y experto en la figura del Apóstol, Juan José Cebrián, y José María Paz Sueiro, quien ocupó el cargo de primer teniente de alcalde en el Concello de Santiago.
Estos ilustres exalumnos son testigos vivientes del compromiso del Colegio La Inmaculada con la excelencia académica y la formación integral de sus estudiantes a lo largo de los años. Su legado perdura como testimonio de la importancia de una educación sólida y de calidad, pegada a la demanda del sector empresarial.
El centenario no es solo una marca de años transcurridos, sino un reflejo del rol fundamental que este colegio ha desempeñado en la capital gallega, como un espacio de aprendizaje, desarrollo y comunidad a lo largo de los años para los estudiantes, docentes y personal. Es un homenaje, no solo a la institución misma, sino también a todos aquellos que han contribuido a su crecimiento y longevidad.
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