Charly Braun decidió cambiar radicalmente su vida después de que su pareja de nueve años de relación le enviara un mensaje de WhatsApp para terminar con él. Ante esta situación, Braun consideró dos opciones: retirarse a Tenerife o emprender la aventura del Camino de Santiago. Optó por la segunda y, tras vivir intensamente el peregrinaje, decidió establecerse en Santiago de Compostela. Más tarde, se trasladó a Vigo, aunque confiesa que «la verdad es que vivo en un coche», reflejando su vida actual de mago itinerante.
A diferencia de muchos ilusionistas que descubren su vocación en la infancia, Charly Braun encontró su pasión por la magia a los 26 años, de manera inesperada, al presenciar la actuación de un mago en un centro comercial de Huelva, su ciudad natal. Desde entonces, desarrolló su talento y lo convirtió en su profesión. Antes de alcanzar el éxito en el mundo de la magia, Braun desempeñó diversos trabajos, como camarero, repartidor de publicidad e incluso como proyeccionista en un cine, su primer empleo.
Hoy en día, Charly Braun es un mago versátil que se enfrenta a públicos variados en salas, bares, fiestas y actos privados. Además, se destaca por su solidaridad, colaborando con numerosas asociaciones y llevando su magia y humor a todos los rincones de Galicia y más allá.