Otro factor crucial es la combinación de productos. Muchos cosméticos contienen ingredientes activos como ácidos, que pueden no ser compatibles entre sí. Vidal menciona que el uso de productos cosméticos sin saber si contienen estos ingredientes puede causar reacciones adversas en la piel, especialmente cuando se combinan con tratamientos profesionales. “Es fundamental leer las etiquetas y ser consciente de los ingredientes que contiene cada producto”, aconseja.
El diagnóstico personalizado no solo evita reacciones adversas, sino que también permite optimizar los tratamientos para mejorar la elasticidad, luminosidad y salud general de la piel. En otoño, la menor exposición solar convierte este periodo en el ideal para someterse a tratamientos más profundos, como láseres rejuvenecedores o peelings con ácidos, que requieren un tiempo de recuperación y no son compatibles con la exposición solar.

Vidal recuerda que factores como la edad, las hormonas, el estrés y el entorno, como la humedad o el frío, también pueden influir en la salud de la piel. Por ejemplo, durante la menopausia, muchas mujeres experimentan alteraciones en la epidermis que pueden hacer que los productos que antes funcionaban dejen de ser efectivos o incluso provoquen intolerancias. “Es importante adaptarse a los cambios y saber cuándo un producto ya no es adecuado para nuestra piel”, aconseja la directora de Náyade Belleza.
Finalmente, Vidal recalca que la mejor forma de cuidar la piel es consultar a un profesional que evalúe de manera individualizada cada caso, ya sea en una clínica de estética o en una farmacia. Si no es posible acudir a una esteticista, siempre es recomendable buscar asesoría profesional para evitar que la piel sufra reacciones inesperadas.