Su actividad en redes sociales le ha dado una gran visibilidad, con cientos de miles de seguidores, especialmente en TikTok e Instagram. Lusardi reconoce que esa exposición ha sido “peculiar” y que, en su opinión, no responde únicamente a lo deportivo, sino también a su propia historia. Explica además que esa exposición le generó en algunos momentos cierta presión y que incluso llegó a sentirse saturado, aunque también pone en valor los mensajes que recibe de personas que se sienten reflejadas en su experiencia.
En el plano competitivo, es embajador de la categoría de skate adaptado en O Marisquiño desde 2024, año en el que el festival incorporó por primera vez esta disciplina. Explica que en un primer momento le propusieron participar con una exhibición, aunque entonces no se sentía preparado. Ahora, además de su papel como embajador, también está implicado en la organización y en la coordinación de los skaters que participan en la competición. “Es el primer campeonato europeo en tener categoría de skate adaptado”, destaca.
Sobre la posible inclusión del skate adaptado en los Juegos Paralímpicos, Lusardi reconoce que el camino es todavía complejo por la falta de participantes y de estructura a nivel global. Explica que, aunque el número de skaters ha crecido en los últimos años, sigue siendo insuficiente a nivel federativo. Aun así, recuerda que en París 2024 ya hubo una exhibición y confía en que en Los Ángeles 2028, por el peso que tiene allí este deporte, pueda darse algún paso más. En ese contexto, asegura que le gustaría representar a España si se da la oportunidad.
Además, este año fue reconocido en la Gala do Deporte de Santiago con el premio al deporte adaptado/inclusivo, un momento que vivió de forma especial. Lusardi destaca el componente emocional del reconocimiento, no solo por lo que supone a nivel personal, sino también por poder compartirlo con su familia. “Este año hago diez años desde que me quedé ciego y fue como poner la guinda”, recuerda.