“El camino acaba aquí, en Santiago, por mi admiración por la obra del Maestro Mateo. Fue capaz de contar una historia a través de la piedra, y eso me inspiró a hacer lo mismo con mi pintura”, explicó Doporto en la entrevista concedida a Álvaro Veiga en Radio Líder Santiago. La artista, autodidacta, comenzó a exponer hace apenas una década, tras enfrentar un proceso de quimioterapia y radioterapia que marcó un antes y un después: “Las cabezas calvas y llenas de color que pinto nacieron entonces, como terapia. La pintura me salvó y me hizo más fuerte”.
La exposición no solo ofrece un recorrido emocional, sino también un homenaje a la cultura gallega. “Si el Pórtico de la Gloria tiene músicos, yo también tenía que montar una fiesta popular gallega en mis cuadros”, dice entre risas. Así, entre evangelistas y músicos celestiales, se cuelan gaiteiros, pandereteiras, pulpeiras y hasta un afilador de O Barco de Valdeorras, su tierra natal. Uno de sus cuadros, dedicado a las pandereteiras, fue incluso convertido en sello con motivo del Día das Letras Galegas por Correos.
Doporto destaca que no pinta pensando en vender, sino en emocionar. “Yo lloré viendo obras de otros, y ahora ver a alguien llorar delante de un cuadro mío, como ocurrió con el del botafumeiro, me hace sentir que he cerrado el círculo”. El reconocimiento ha llegado tarde, pero con fuerza. “Yo quería exponer en Santiago y ahora estoy en el mejor lugar posible”, agradece emocionada.