Así comenzó un noviazgo que duró seis años antes de su boda en 2003. «Nos casamos el mismo día en que cumplíamos seis años juntos», cuenta Amelia. Hoy llevan 28 años de relación y tienen dos hijos, Adrián y Alfonso.
En la entrevista, ambos recuerdan con humor el momento en el que Fernando se atrevió a besar a Amelia. «Fue en una Pascua en Padrón», rememora él. «La dejé en casa, le di un beso y ella se quedó callada. Pensé: ‘Madre mía, me he pasado, no quiere saber nada más de mí’».
Pero no era desinterés, sino sorpresa. «No me lo esperaba», confiesa Amelia entre risas. «Y luego, cuando intentó llamarme en los días siguientes, no lo escuché porque tenía la música a todo volumen en casa».
La historia de Fernando y Amelia es un testimonio del poder de la radio como vínculo humano. No solo fueron ellos quienes encontraron el amor a través de Tentación, sino muchas otras parejas.
«Era una comunidad», dice Fernando. «Nos conocíamos por la voz, por los mensajes. Salíamos juntos después de los programas, había amistad y cercanía».
Amelia coincide: «Ahora todo es inmediato, todo pasa por una pantalla. Antes había magia en esperar una carta, en recibir una dedicatoria. Era especial».

Cuando se les pregunta si han contado su historia a sus hijos, ambos sonríen. «Sí, pero nos miran como si habláramos de la prehistoria», bromea Amelia. «Les contamos que nos escribíamos cartas y se ríen. Hoy en día, dime tú quién escribe poemas».
De hecho, Álvaro Veiga recordó uno de los poemas con los que comenzaba cada programa, «en las noches más frías, a gritos le pido al cielo que nunca me faltes, porque es tu presencia lo que yo más quiero», acompañando los primeros compases de su mítica sintonía de Craig Armstrong y su tema This Love.
Para ellos, la radio fue más que un medio de comunicación: fue el lugar donde comenzó su historia de amor. Y aunque hoy las formas de conocer gente han cambiado, la esencia sigue siendo la misma: el amor encuentra su camino, incluso a través de las ondas.
La entrevista completa, en el siguiente enlace.